FAMILIA CRUCÍFERAS. PARTE II. RABANIZAS.

por | junio 1, 2018

Se conoce como rabanizas (también llamadas ‘robanisas’ en la nomenclatura popular) a un grupo de plantas crucíferas formado por varias especies con un aspecto similar, que es: herbáceas de tallo fino aunque consistente, frutos alargados y hojas irregulares en roseta basal.

Se trata de especies nitrófilas, al menos en cierto grado, por lo que es muy común verlas en terrenos bastante degradados, tanto de montaña como de huerta. El conjunto de todas las rabanizas, y 2 de ellas especialmente, forman uno de los grupos de más abundancia (entendida como número de individuos) del ecosistema de la Sierra de Callosa, lo cual demuestra el enorme éxito adaptativo de estas plantas. Una característica de ellas es su rango de posibles tamaños que pueden alcanzar, viéndose individuos de pocos centímetros, achaparrados, y otros de medio metro si las condiciones del suelo le son favorables.

Bajo el nombre genérico de rabaniza se engloban 5 especies, una de flores blancas y cuatro de flores amarillas y las vamos a describir a continuación:

  • En primer lugar, la rabaniza blanca, ya que ese color de pétalos la convierte en la más fácil de diferenciar. Los frutos son muy alargados y las hojas tienen los bordes redondeados. Es especialmente abundante en las partes bajas de la Cueva Ahumada a mediados de invierno.

Bajo el nombre de rabaniza amarilla hay 3 especies, Por orden de abundancia son:

  • Brassica fruticulosa: especie hermana del nabo y la col, no sólo es la más abundante de las 5 rabanizas, sino que es una de las especies más abundantes de toda la Sierra (firme candidata a ser la más abundante) y forma mantos de color amarillo. Sus hojas son profundamente irregulares e incluso dentro del mismo individuo hay hojas diferentes entre sí. La clave de esta especie está en que los frutos se mantienen más o menos paralelos al tallo.

  • Diplotaxis harra: sus hojas no tienen la redondez boyante de las 2 anteriores sino que tienen forma de pequeños dedos. Además, presentan curvatura hacia arriba y pequeñas espinas. Busca suelos más rocosos y menos nitrófilos. Los frutos son colgantes, lo que la diferencia del resto.

Hirschfeldia incana: Es más nitrófila que la anterior y también más estacional, es decir, tiene una fecha de floración más marcada que las anteriores, y es a finales de mayo. Su principal diferencia es que los frutos se disponen siguiendo una espiral imaginaria sobre el tallo y muy pegados a él (lo que recibe el nombre de frutos aplicados).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por último, la rabaniza espinosa, que apenas es nitrófila y aparece en las partes medias del paraje de La Pilarica. Sus hojas son marcadamente sinuosas, con lóbulos estrechos y sus frutos presentan una esfera espinosa en la base.

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